Archivo | noviembre, 2011

Daniel Akst, el futuro del papel en manos de lo local

8 Nov

PR04281011_writelocal // Rocío Gómez Fabra

¿Cuánto tiempo de vida le queda a la prensa en papel? Este es el eterno debate, la discusión que lleva años ronroneando en las cabezas de los periodistas y de todas las personas que trabajan en dicho medio. Pero ¿hay alguien que pueda afirmar con total certeza que en algunos años los periódicos de papel habrán desaparecido? ¿Realmente no hay nadie que piense que los medios puedan reinventarse sin necesidad de abandonar el soporte papel? Es aquí cuando entra en juego  Daniel Akst  y su artículo `Write Local: How Small Newspapers Are Surviving´ .

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Daniel Askt y su idea de los periodicos locales

8 Nov

 PR04281011_writelocal/ Farasa Hanano

Existe una falta de fe por parte
de los ciudadanos. Desde la aparición de la radio se ha pensado que el periódico
tal y como lo conocemos desaparecería, aun así siempre ha sabido reinventarse y
dar un giro a su imagen. Es el más antiguo y el menos venerado. Los medios
digitales
han entrado con fuerza, sí, todos lo sabemos, todos los utilizamos,
leemos noticias en ellos porque es más fácil y más barato, pero,  ¿verdad que sigue existiendo esa fantasía de
leer el periódico en pijama junto a una gran taza de café?

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Daniel Akst apuesta por el periodismo local

8 Nov

PR04281011_writelocal/Sandra S. Manzanares Lucas

Dicen que el periódico de papel desaparecerá en 2043. Puede que lo haga antes, o que no lo haga nunca. En cualquier caso, lo que sí es cierto es que la forma de hacer periodismo está cambiando.  Tanto en los contenidos como en la transmisión de la información y, como siempre, unos medios se adaptan mejor que otros a la permuta. Como señala el periodista Daniel Akst en su artículo ‘Write Local: How Small Newspapers Are Surviving, los periódicos pequeños pueden mantenerse con grandes expectativas si se reinventan a sí mismos. Sigue leyendo

El mundo de lo local: Write Local: How Small Newspapers Are Surviving

7 Nov

PR04281011_writelocal/Laura Bernal Sansalvador

El texto Write Local: How Small Newspapers  Are Surviving’, argumenta una realidad de hoy en día que a lo largo de los años se ha ido pronunciando. El futuro de los periodistas puede suponer un recorte de personal enorme.

El cierre de muchos periódicos de ámbito local en casi todo el mundo está siendo un gran problema para aquellas personas que consideran el periódico en papel un sustento de vida. Esto llega a ser realmente un grave problema para los profesionales de este campo y para la gente de a pie. Si poco a poco desaparecen todos y cada uno de esos periódicos locales, la profesión periodística dará un paso hacia atrás puesto que el profesional no ejercerá su buena función como informador (cuarto poder) y se beneficiará con ello el otro eje de la sociedad : los políticos. Sigue leyendo

PRO2261011_Vicent

1 Nov

Complejo de inferioridad

Una mesa plagada de grabadoras y teléfonos móviles fue el escenario de Manuel Vicent, encargado de cerrar un seminario basado en su figura. El escritor se mostró cercano, sin prisa por acabar el acto.

Se centró en la importancia de ser un buen periodista, de tener un criterio propio, “Siempre lleve en el equipaje cosas que no suenen en los escáner de los aeropuertos”. El autor quiso expresar la importancia de cultivar la mente. Todo lo que has leído y conocido a lo largo de la vida no molesta, se guarda y se recuerda en los momentos necesarios.

“La gente se siente intimidada por sus máquinas”, eso es un problema en nuestra sociedad, pensamos que somos inferiores a ellas. Les hablamos con calma para que no nos borre un documento, nos enfadamos cuando se apaga sin previo aviso, se han vuelto fundamentales en la vida diaria. Son los responsables de dejar atrás al papel, porque como bien dijo Manuel Vicent, “cuando vas a por el periódico de mañana la noticia que hay en portada ha dejado de existir”. No se puede competir con la inmediatez de internet, y de las televisiones, pero a los periódicos les queda el rigor periodístico, sentir que un lector compra un diario para leer a un determinado periodista.

PRO2261011_Vicent

1 Nov

Manipular, de Manuel Vicent.

Brazo en alto con la mano extendida fue el saludo ritual que adoptaron los fascistas y los nazis, un gesto que procedía de los antiguos romanos, en señal de amistad. Cuando en Roma dos desconocidos se encontraban para hablar, antes levantaban la mano y acto seguido se la estrechaban para demostrar que no llevaban ningún arma. El puño en alto muy apretado fue un signo que adoptó la Internacional para significar la unidad del proletariado, muy lejos de cualquier intención de violencia o amenaza. Ambos gestos, acompañados de gritos, himnos y banderas, sirvieron para cohesionar un ideal político, un sentimiento colectivo, un sueño compartido. Cuando cayeron los fascismos y la revolución soviética pasó a la historia, el puño y la mano extendida dejaron de tener sentido, pero hoy el gesto en que se reconocen las nuevas tribus sociales no ha abandonado la mano. Actualmente media humanidad se halla bajo el imperio de los dedos que se mueven como cinco rabos de lagartija sobre el pequeño teclado de Internet y del teléfono móvil. A través de esos apéndices del cuerpo se liberan los siete vuelcos que da al día el corazón humano, la ceguera de los fanáticos, los avances de la ciencia, la codicia de los especuladores, el rebuzno de los idiotas, el movimiento de capitales, la información instantánea, simultánea y planetaria, junto con todos los sueños de los locos. Nunca la manipulación ha tenido un significado etimológico más apropiado. Con los dedos de la mano a través de un teclado se ha cohesionado hoy el movimiento global de los indignados. Basta con apretar una tecla y las plazas de medio mundo se llenan de jóvenes, de momento sin himno, ni bandera y ni gritos de rigor que marquen un destino en lo universal a su desazón convulsa, como en los años treinta lo hizo el brazo en alto con la palma abierta o con el puño muy apretado. Se dice que la indignación de los jóvenes contiene mucha emoción y ningún pensamiento. Una ideología no se cohesiona ni se expande si no lo hace sobre un campo magnético generado por la estética. Si esto se llega a producir, entonces la indignación de los jóvenes caerá en poder de poetas y visionarios para convertirse en un ideal de belleza que pondrá al mundo de nuevo patas arriba. Solo con los dedos de la mano.

-LEA EL ARTÍCULO DE MANUEL VICENT EN EL PAÍS-

Hitler movilizó a una nación con el brazo en alto y la mano extendida. La imagen se convirtió en un símbolo de las dictaduras fascistas que permanecen aún. El poder de los gestos ha marcado la historia en muchos momentos.  Hoy no es diferente, el simple click encima de un ratón con el dedo anular sigue marcando la historia. Una sola falange puede reunir a miles de indignados en la puerta del sol gritando por sus derechos.

Difícil la comparación, pero exacta como él. Manuel Vicent , en su artículo Manipular plasma la idea de que el paso del tiempo no siempre lleva consigo un cambio. La manipulación de los gestos a lo largo de la historia sigue existiendo hoy en día.  Las dictaduras de los grandes medios  se imponen a los antiguos con fuerza.

El artículo, es claro y audaz. Las palabras están elegidas a la perfección y se cohesionan de una manera casi poética. En cada texto de Manuel Vicent se ve su parte de escritor, él no solo cuenta, narra, enlaza y hace que todas las palabras tengan su lugar en el texto.

La madurez y conocimientos del autor otorgan al escrito un sello de distinción, de inteligencia. Se muestra cuando hace referencia a la época de los romanos, cuando habla de las dictaduras y enlaza todo lo pasado con lo actual.

PRO2261011_Vicent

1 Nov

Vocación

Manuel Vicent (Villavieja, Castellón 1936) escritor, periodista y columnista padre de cientos de artículos, reportajes, y títulos de obras maestras que le han hecho ganar premios de prestigio. Ni valenciano ni madrileño, así se confiesa el escritor, en el 60 decidió dejar su tierra e ir a la capital, siempre sabiendo de dónde procedía. Sentado en un café escribió su primer libro, Pascua y Naranjas, título por el que obtuvo el premio Alfaguara.

Su carrera avanzó y le hizo colaborar en revistas como Hermano Lobo y Triunfo, además de en el diario Madrid. En la actualidad trabaja como columnista en El País. A pesar de estar ligado al mundo de la prensa nunca le atrajo la figura del periodista, le excitaba más la idea de escribir libros que la de hacerlo en páginas de periódicos.

Realista, defiende la idea de que la literatura no puede luchar con los grandes medios digitales. “La noticia que sale publicada en el periódico de mañana, ya no existe”. Aun así él insiste en ella, se confiesa de espíritu inquieto y no descarta escribir una novela a lo Kafka, corta e intensa.

Ajeno  a los grandes lujos, sólo piensa en el dinero para saber que no existe.  Su único deseo, salud y morir rápido.