Una absorción en toda regla

1 Dic

PR08_Prisa_Cuatro_Telecinco/GRUPO07

Desde que el pasado 10 de enero se pusiera en marcha la nueva etapa de Cuatro bajo el poder de Mediaset demasiadas son las consecuencias que la cadena roja ha padecido. Y no sólo se ha visto afectada Cuatro sino la televisión en general, ya que hace un año había más pluralidad informativa. Además de las cadenas públicas había cuatro empresas diferentes detrás de los principales medios audiovisuales. El grupo Planeta poseía Antena 3, mientras que Prisa era el dueño de Cuatro, Mediaset de Telecinco y Mediapro de La Sexta. Actualmente el mercado se está convirtiendo en un oligopolio concentrado en pocas manos.

Este cambio se hizo notable desde el mismo instante en el que Telecinco compró Cuatro. De hecho, una de las prioridades de Telecinco es hacer de Cuatro un canal que reporte beneficios económicos. Para ello han adoptado medidas como la reestructuración de la plantilla y una nueva distribución de informativos: ambas redacciones se han unido compartiendo esfuerzos y reduciendo costes, pero intentando conservar sus respectivas líneas editoriales. Según el director de contenidos de la productora Atlas, Juan Pedro Valentín, aunque ambas cadenas estén bajo la misma productora hay una clara diferenciación en el tratamiento y valoración de las noticias según sean transmitidas por Cuatro o por Telecinco. Mientras que Cuatro hace un modelo de televisión más joven, Telecinco es una cadena generalista que busca el liderazgo. Debido a que no son rivales se han complementado en apariencia bastante bien. Así lo muestran los numerosos intercambios de profesionales que se han producido desde entonces. Por ejemplo, Concha García Campoy, rostro habitual de Cuatro, ha pasado a formar parte de la plantilla de Informativos Telecinco e Hilario Pino ha dejado Telecinco para incorporarse a Cuatro. Otros como Iñaki Gabilondo decidieron marcharse a otra cadena antes que “pasar por el aro”.

No obstante, y por mucho que los directivos se empeñen en mostrar armonía entre ambas cadenas, la pérdida de identidad de Cuatro es notable, ya que poco a poco se escapa en el horizonte aquel objetivo con el que la televisión de Prisa nació en 2005: llegar a un “público urbano de clase media-alta”. Ahora es cuando los espectadores de Cuatro se encuentran en tierra de nadie debido a que la absorción de Telecinco ha traído una grave consecuencia para su cadena de referencia. Parece que Cuatro ha quedado relegada a convertirse en un canal promocional de la televisión estrella del Consejero Delegado de Mediaset España, Paolo Vasile.

Lo cierto es que Vasile es consciente de que con Cuatro no han comprado una frecuencia, “sino una línea editorial”. De esta manera, los directivos han sabido complementar contenidos que no encajaban demasiado dentro de la línea de Telecinco con los de Cuatro, pero no han mostrado interés en hacerlo a la inversa. Sería más costoso elevar el nivel de Cuatro, pero resulta más cómodo continuar afianzando a Telecinco con lo mejor de la cadena roja. Mediaset  tiene claro cuál es su prioridad: maximizar la audiencia y para ello no dudará en continuar con sus bailes de caras y de programas en las parrillas.

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