El periodismo desvirtuado de Stephen Glass

22 Feb

PR15_GLASS/ Sandra S. Manzanares Lucas

A parte de la gran reflexión que pretende sembrar El precio de la verdad en los espectadores sobre la ética profesional, base de toda la trama, la película muestra que tanto las relaciones personales dentro de una redacción como las profesionales están ligadas y las consecuencias de una mala o buena actuación repercutirá directamente en el día a día del medio. Y ya no sólo en el espacio de trabajo de los periodistas, sino que, como en el caso de The New Republic, la credibilidad y honorabilidad del periódico se ven dañadas por las malas decisiones del personal que lo forma.El precio de la verdad escenifica la etapa laboral del periodista Stephen Glass en The New Republic. Durante los tres años que estuvo trabajando allí escribió 41 artículos de los que posteriormente se supo que había inventado total o parcialmente más de la mitad. Todo esto salió a la luz después de que el director Chuck Lane tomara la decisión de despedir a Glass.

Stephen Glass. Fotografía de David Bartolomi.

Las invenciones de Stephen Glass fueron descubiertas a raíz de que, el por entonces periodista de la edición digital de Forbes, Adam Penenberg, leyera el artículo “Hack Heaven” e intentara contactar, sin éxito, con los protagonistas de la historia. El reportero se puso tras la pista y cuando recabó datos suficientes, o mejor dicho, ante la falta de ellos, decidió informar al director de The New Republic, Charles Lane, de los hechos. Éste pidió a Glass las notas de su bloc, fotografías tomadas, sus fuentes, y cualquier cosa que pudiera servir para verificar su historia. Lane creía en su reportero hasta que comenzó a notar comportamientos extraños y a dudar de él porque siempre ponía alguna excusa para no otorgar las pruebas que se le pedían. Glass incluso llegó a inventar el sitio web de una de sus supuestas fuentes, la compañía de software Jukt Micronics. Ello también se descubrió. Entonces fue cuando Glass alegó que sus fuentes le habían engañado, pero ya nada estaba a su favor. Se había inventado la existencia de unos hechos, identidades, empresas; falsificado documentos y creado una realidad paralela que se escapaba a su control.

En El precio de la verdad también juega un importante papel las relaciones personales entre los trabajadores. Los compañeros del diario estaban a favor de Glass porque en apariencia era un chico amable, divertido y entregado a su profesión. Esta simpatía social hacia el periodista hizo más cuesta arriba, si cabe, la difícil función del director. Él era consciente de que Glass mentía pero sus trabajadores no querían verlo así y alguno de ellos, inclusive llegó a pensar en dimitir de su puesto.

Finalmente Charles Lane hizo ver a una de las periodistas la realidad y ella ayudó a desenmascarar a Glass ante sus compañeros. Es cierto que un director de periódico, de algún modo desprende un aurea fraternal a sus subalternos: les protege, les llama la atención cuando se equivocan e incluso les enseña a seguir el camino que cree que es el más acertado. En el caso de Lane comenzó siendo así. Dio la oportunidad de que Glass se expresara y de que dijera la verdad, pero su paciencia se vio sobrepasada cuando Glass lo único que hacía era soltar una mentira tras otra. Esa patología compulsiva de disfrazar la realidad y darle la vuelta a la situación para parecer una víctima colmó la paciencia de Lane.

“Un gran director defiende a los suyos” dice Glass en la película, durante uno de sus desesperados intentos por salir airoso de la situación. El respeto y la confianza se ganan con el buen hacer y evidentemente, un director no puede respaldar la actitud ni los comportamientos de un profesional que utiliza como filosofía la de “todo vale” para destacar. En cualquier caso, si el director decidiera apoyar a un periodista de esta calaña, estaría echando por tierra la responsabilidad que tienen los periodistas con la sociedad, vulnerando la honorabilidad tanto del medio como de la profesión y violando la ética que se supone todos los comunicadores deben tener.

Batería de titulares sobre El precio de la verdad:

Imagen promocional de Shattered Glass, V.O.

  1. Stephen Glass inventó 21 de los 47 artículos que escribió.
  2. El periodista debe utilizar métodos que sean contrastables para poder defenderse si se duda de su veracidad.
  3. Se puede adornar un escrito con la retórica pero nunca falsificar los hechos.
  4. “Nos entregó ficción tras ficción y lo publicamos como cierto”.
  5. “El periodismo está lleno de fantasmas, de fanfarrones e imbéciles intentando parecer más importantes de lo que son”.
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