El fin de una época para el periodismo y Gabilondo

16 Abr

PR19_Iñaki Gabilondo /Laura Bernal

Así dedica Gabilondo su libro a los jóvenes periodistas “A ti, del que todos se ríen cuando dices que quieres ser periodista”.

Iñaki Gabilondo es un periodista muy reconocido en España que ha tenido una trayectoria profesional envidiable para muchos apasionados en la materia. A lo largo de su vida se ha formado como locutor de radio en Cadena SER así como también en otras cadenas locales. También fue presentador de informativos de TVE y de Cuatro. En lo que respecta a su labor como redactor además de trabajar en El País también ha escrito tres libros, entre los que destaca ‘El fin de una época: Sobre el oficio de contar las cosas, que no es ni más ni menos que un gran ensayo profundo analizando las críticas, amenazas y grandezas del periodismo. Éste libro, como muchos otros también engloba a la crisis que sufren los medios y su transformación así como el interrogante de si esta profesión tiene futuro.

La editorial que se ha encargado de la publicación de dicho ejemplar ha sido Barril & Barral en el año 2011 con un total de 174 páginas divididas en 16 capítilos suamndo un prólogo por Joan Barrily un glosario personal. El libro está

Iñaki Gabilondo en la presentación de su libro

 incluido en el género de ensayos y tiene un coste de 20 euros en tapa dura y alrededor de nueve euros en edición de bolsillo. Su publicación coincidió en el instante del cierre con la emisión en la TDT del célebre canal de televisión CNN+ en el que Iñaki trabajaba y que fue suplantando por el canal 24 horas de Gran Hermano (si se me permite, un cambio apocalíptico en el que el símbolo del periodismo se desmorona por la puerilidad televisiva).

El periodista Iñaki Gabilondo en su libro ‘El fin de una época’ plasma su trayectoria profesional de una forma que no da cabida a la desconfianza ni a la inseguridad en el mundo periodístico, si no que lo hace desde un punto de vista hermoso y con pasión. Se adentra en sus inicios y experiencias que le han hecho formarse como un de los grandes. Transmite la historia del periodismo que ha conocido y también señala que este oficio es difícil, difícil porque siempre se está dando la cara a un público que se quiere enriquecer de la verdad y un buen periodista debe  saber como tratar con ello.

Como muchos saben, este comunicador siempre defiende los principios del periodismo clásico porque es el único que puede sobrevivir ante los ataques de Internet y las nuevas tecnologías ya que un trabajo bien hecho como lo es la jerarquización, la contextualización y el orden es el único por el que se pude luchar así como también el de una televisión pública como TVE. No obstante la nueva época sustituirá a la vieja y según Gabilondo habrá que adaptarse y buscar esa profesionalidad que caracteriza al periodismo. Otro de los aspectos que Iñaki ha destacado por encima de todo ha sido el famoso tema de la formación como periodista. Parece ser que Gabilondo tiene un desprecio absoluto sobre dicho aspecto ya que dice varias veces en su libro que es más importante el hecho de que un buen periodista tenga agallas y ganas por hacer su trabajo que tener muchos másteres y no tener verdadera vocación. Y en su posición se atreve a animar a todos a

Gabilondo en los estudios de Cuatro

quellos profesionales que tiran la toalla por el desánimo que la crisis está generando en el país.

El autor critica constructivamente el oficio del periodista y a su vez los planes de estudios universitarios puesto que la gran mayoría de ellos están mal hechos. Intenta solucionar este problema con lo que el llama

“La distancia del puercoespín” o  su concepto de  “segunda voz” en el que reafirma la teoría de que el protagonista siempre es más importante que el intermediario, la primera voz siempre será la vida y los periodistas son la voz de fondo. A su vez, critica los intereses empresariales y los mercados que quieren dominar el negocio y que está haciendo que el periodismo decaiga.

Frente a todos estos ataques Gabilondo es tajante en que siempre pese a los cambios se debe mantener una ética periodística ya que el profesional debe imponer unos principios y valores que sean correctos e inalienables para no dejarse llevar por los altos directivos que no son comunicadores. Es decir nunca debe gestionar una información alguien que no sea un profesional del periodismo.

Valoración y crítica personal

A la hora de leer este libro he tenido que posicionarme en que nos encontramos en plena despedida del periodismo como se conocía anteriormente e iniciamos el proceso del entendimiento del universo complejo de lo digital y las nuevas tecnologías. Tal como afirma en su libro, Gabilondo es un gran fan de las cosas bien hechas, bien documentadas y que muchas veces con la aparición de Internet se están viendo mermadas.

El autor reconoce que ha tenido mucha suerte y que siempre se lo han dado todo como él quería y que con mucha modestia ha aceptado. No obstante me ha hecho entender e quiere transmitir que la suerte te acompaña si también tienes talento, vocación y ganas de salir y conocer lo que pasa a tu alrededor.

Pese a todo esto, personalmente, ha sido un libro que ha intentado alabar una profesión que realmente está en declive, pero que Gabilondo se ha encargado de ilustrar y defender. Está bien que se admiren los logros y las labores periodísticas de antaño y que el autor intente con ello que no mueran, pero me hubiera gustado que hubiera escrito sobre lo que aún no se conoce o sobre lo que está ocurriendo, es decir las presiones a las que son sometidos los periodistas exponiendo ejemplos concretos y significativos. Una justificación más exhaustiva de porqué defiende tanto el periodismo de clases y aunque y exponer aún más sus propias soluciones para un futuro mejor si él considera que así debe de ser.

Frase de interés

1-      La labor de un periodista es discernir, de entre todo lo que sucede, cuáles son las cosas que merecen ser entendidas

2-      El deber del periodista es estudiar las alternativas

3-      Jamás he concebido mi trabajo sin el contacto con la gente.

4-      Entrar a trabajar es lo segundo más difícil, lo primero es quedarse.

5-      Es fundamental que un profesional recoja la información, la ordene y la distribuya.

6-      El peor enemigo de la libertad de expresión es el paro.

7-       Hay que construir barreras éticas para garantizar nuestro oficio, si no estaremos en manos de los gerentes.

8-      Si yo fuera profesor de periodismo, pondría a mis alumnos una asignatura llamada “Los demás”.

9-      En realidad al periodista que vale, al buen periodista en potencia, lo detectas porque emite una determinada radiación.

10-  Un periodista no debe pretender nunca suplir, sustituir ni usurpar el poder de la primera voz, el latir del mundo

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